5 abril, 2025

López vivía en la casa de otro acusado de cobrar coimas de la obra pública

0

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Pileta, acceso al Río Luján, un parque envidiable y un chalet repleto de lujos. En esa casa que todo mortal quisiera tener vivía José Francisco López, el ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo detenido con un botín que incluía dólares, euros, yuanes y 2 exóticos ryales.
La propiedad no aparece en la declaración jurada que presentó López el año pasado ante la Oficina Anticorrupción. Efectivamente, la mansión cuyas instalaciones se hicieron famosas esta semana no estaba a nombre de quien era reconocido en público por Julio De Vido como su "mano derecha".
Según revelaron a Infobae fuentes con acceso a la investigación judicial, el dueño de la propiedad es Andrés Galera. "Andy", según le decían algunos empresarios de la construcción, quien solía ser reconocido como brazo ejecutor de las decisiones de López.
Su nombre llegó a los diarios cuando estalló el caso Skanska, uno de los primeros escándalos de la obra pública que salpicó al kirchnerismo. En aquel entonces el juez federal Norberto Oyarbide allanó sus oficinas y pidió información sobre qué tipo de tareas ejercía para el Ministerio de Planificación Federal. Otros imputados de la investigación lo señalaron como una de las personas que armar una compleja operatoria que incluía facturas truchas, sobreprecios y retornos. Luego el expediente terminó siendo archivado hasta este año, cuando la Cámara de Casación ordenó reabrir la pesquisa.
En el libro el "El Zar Tucumano" de los periodistas Nicolás Balinotti y José Sbrocco, hay varios párrafos dedicados varias visitas que realizó Galera a Tucumán en nombre de De Vido y López para reunirse con empresarios. Así reflejaron la primera de ellas:
Los constructores quisieron agasajar a Galera y lo llevaron a almorzar a un bar de la calle San Martín, entre Junín y Salta, en el corazón de la city tucumana. El funcionario sorprendió ni bien irrumpió el mozo: ordenó “el vino más caro y la mejor comida para todos”, según recordó uno de los presentes. El mozo aún no se había llevado el pedido cuando Galera les advirtió a los comensales: “Muchachos, hay que poner el 5 por ciento en cada obra adjudicada”.
Luego, repasaron los autores, el rol de Galera fue mutando hasta transformarse en una suerte de recaudador. Hay incluso historias que lo ubican teniendo "reuniones de negocios" en pijama en hoteles lujosos.

Deja un comentario