28 febrero, 2021

Cómo la pandemia obligó a repensar las relaciones sociales

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). La pandemia atravesó todos los aspectos de la vida de las personas. Además, implicó un nuevo desafío para la población: repensar su cotidianidad por el confinamiento, e incluso la forma en que cada uno se relacionaba con sus vínculos.

En este sentido, la virtualidad jugo un rol central para los primeros meses en los que el COVID-19 era un enemigo invisible y salir a las calles implicaba un riesgo de vida o muerte. Sin embargo, en el camino de seguir manteniendo vínculos, muchos se han replanteado las amistades e incluso no han continuado con las mismas. Otros, se vieron fortalecidos y acompañados.

Para la licenciada en Psicología Lorena Ruda (MN 44247), a raíz de la pandemia sucedió una especie de revolución vincular: “Hubo un primer momento en el cual saber que no podíamos ver a nadie generó como un exceso de vinculación virtual. Videollamadas con la gente que antes veías. Quizás por celular, también se empezó a hablar más con personas que antes se veían pero no mantenían el diálogo cotidiano. La virtualidad pasó a ser primordial para estar conectado con el exterior y empezó a ser el único modo posible de comunicación”.

Los nuevos vínculos y la revinculación en los propios hogares

A partir que el tiempo transcurría, muchos sintieron la necesidad de tener sus propios espacios, de acuerdo a la especialista, se volvió indispensable tener momentos para tomar aireA partir que el tiempo transcurría, muchos sintieron la necesidad de tener sus propios espacios, de acuerdo a la especialista, se volvió indispensable tener momentos para tomar aire

Debido al confinamiento, muchas personas se reencontraron en la convivencia. “Dentro los hogares, las personas que conviven también tuvieron cambios en sus vínculos. Momentos de hacer más cosas juntos, que quizás en la vida sin pandemia no lo hubieran hecho. Estando todo el día juntos, muchas personas pudieron encontrar otros espacios para compartir organizándose con los trabajos y las tareas del hogar. Esto mismo que en algunos momentos y casos puede ser una virtud, también género muchos momentos de saturación”, aseguró Ruda.

Los nuevos modos de vincularse ayudaron por supuesto, pero de ningún modo reemplazaron el cara a cara. Fue el medio por el cual se mantuvieron las amistades, las relaciones y el contacto con el afuera”, enfatizó Ruda.

(Shutterstock.com)(Shutterstock.com)

De acuerdo a la especialista, las relaciones que se rompieron o los vínculos que no prosperaron tenían fecha de vencimiento: “Quizás tenían un final predestinado. Otros vínculos fueron fundamentales y de acompañamiento mutuo durante la cuarentena, compartiendo quizá las quejas que aumentaron en las casas por el incremento de actividades domésticas, escolares y de organización.

Un antes y un después

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