4 abril, 2025

La Plata: la venganza dealer que terminó con una pierna amputada

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Carlos Daniel Morales no siempre fue un maleante. El hombre de 36 años, vecino del barrio Los Olivos en la zona de Melchor Romero, se había registrado años atrás en los rubros de construcción de la AFIP y trabajó para una serie de empresas, la última una maderera. Personal de la Comisaría 7° de la Policía Bonaerense se lo llevó detenido el sábado pasado por una suma de causas, dos expedientes distintos que datan de este año. Los delitos: amenazas, lesiones gravísimas, venta de estupefacientes.

Cuando lo allanaron, le encontraron una pistola Bersa .380 y tres cargadores casi completos, un viejo revolver con el tambor oxidado y una balanza de precisión típica de transa, junto a veinte bolsitas de cocaína.

Carlos Morales tras ser detenidoCarlos Morales tras ser detenido

El 14 de diciembre, una mujer vecina de Morales denunció que dos hombres, entre ellos Morales, la amenazaron de muerte, por ser testigo de un conflicto en el barrio. La víctima fue su cuñado, que había recibido dos días antes un tiro en la pierna derecha en la calle 183, donde vive Morales. El cuñado fue internado en el Hospital Evita. El tiro le costó la pierna, que fue amputada.

La mujer explicó que el motivo del ataque fue una deuda. El cuñado, supuestamente un adicto, le debía dinero a Morales y a su socio. La historia no ocurría en un vacío: Morales ya tenía una causa en curso por venta de estupefacientes de la UFI N°18, que comenzó este año.

Así, fueron por Morales. En su casa, además de las armas, encontraron la moto Honda que habría usado en el ataque.

El revolver incautado a MoralesEl revolver incautado a Morales

Los operativos contra dealers barriales fueron una pequeña constante en el último año en la jurisdicción de La Plata. El 29 de noviembre, personal de la Superintendencia de Drogas Ilícitas de la Bonaerense entró en el barrio Altos de San Lorenzo, tras una denuncia anónima para llevarse a Marcelo Giménez y Gastón González, señalados como vendedores. La denuncia llevó a una causa en la UFI N°18, la misma que ordenó el arresto de Carlos Morales, con algunos seguimientos y filmaciones.

Así, rompieron en el domicilio de Giménez y González, una típica operación de vender polvo en la cocina. Les encontraron droga, dos teléfonos y un kit para corte y ensamblado de bolsitas. Una mujer los acompañaba.

Un día después, la Bonaerense ingresó en el barrio Padre Cajade para llevarse a otro traficante de poca monta, una causa de la misma fiscalía.