El dengue grave es silencioso y puede ser fatal, pero tiene solución

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El dengue como enfermedad viral cuyo vector de transmisión es el mosquito Aedes aegypti a pesar del frenesí que dispara este brote histórico de casos y muertes que atraviesa el territorio argentino -en 19 de sus 24 jurisdicciones-; y en el resto de la región -el podio por ahora lo ocupan Brasil, Paraguay y Argentina, en ese orden- demostró en su marcha constante y acelerada algunas certezas: que el dengue llegó para quedarse, convirtiéndose en una infección viral endémica; que los Estados en todos sus estamentos deberán involucrarse para desarrollar estrategias eficaces de control del vector (mosquito Aedes aegypti).
Dentro de las certezas, se suman, el impacto de las acciones individuales frente a que el mosquito Aedes abandonó su vida silvestre y se convirtió en un mosquito domiciliario-urbano.
La magnitud de las infecciones, con mayor porcentaje de la población que cursó la enfermedad con síntomas o de manera asintomática, eleva y amplifica el número de personas que pueden cursar cuadros graves. El dengue grave es silencioso, la mayoría de los pacientes desconocen cómo avanza la curva de la infección. Los primeros días son agobiantes -de ahí su sobrenombre popular de “enfemedad quebrantahuesos”-; y el cuadro puede verse potenciado por los peligros que acarrea para las personas con factores de riesgo y/o enfermedades asociadas o comorbilidades.
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La curva del dengue es larga -puede durar entre 12 a 15 días y más-. Y dentro de la evolución de la enfermedad habrá que estar atento a los síntomas que aparecen luego del día 5 a 8, cuando -y ahí el mayor problema- la enfermedad pareciera haber cedido.
Los expertos coinciden en que se debe prestar especial atención, si al bajar la fiebre o en las jornadas posteriores -entre el día 5 a 8 de la infección-, los síntomas se intensifican, vuelven o aparecen nuevos signos alarmantes como dificultad para respirar, dolor abdominal intenso, sangrado de mucosas, irritabilidad o somnolencia y vómitos recurrentes. También pueden intensificarse el descenso de plaquetas.
Frente a estas señales, hay que hidratarse y buscar atención médica inmediata.
Infobae entrevistó a expertos en infectología, cardiología, neumonología y a un médico forense, para entender cómo el dengue daña el cuerpo humano y si existe un vínculo con otras enfermedades respiratorias, como la neumonía; y cuáles son los hitos en la progresión hacia el dengue grave o hemorrágico.
Qué daños puede causar el dengue en el cuerpo
El epidemiólogo, infectólogo y profesor de la Universidad Nacional de Córdoba Hugo Pizzi, planteó en diálogo con Infobae que, ante la epidemia actual de dengue, no se debe olvidar una máxima fundamental de la medicina: “No hay enfermedades sino enfermos”. Esto implica que a veces puede haber síntomas no tan claros o cuadros con manifestaciones físicas muy diversas de una misma enfermedad”.
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El dengue es una enfermedad viral que se propaga a través de la picadura de las hembras del mosquito Aedes aegypti. No se transmite de persona a persona, sino únicamente por mosquitos infectados.
“El dengue no suele desencadenar un cuadro de neumonía, lo que sí puede ocurrir en casos de dengue grave es la aparición de secuelas en distintos órganos del cuerpo humano, entre ellos los pulmones. Los casos de dengue grave pueden traer alteraciones, que en casos de disminución severa de la cantidad de plaquetas pueden derivar en insuficiencia respiratoria”, dijo a Infobae la doctora Ana María Putruele, jefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA)
El doctor Ricardo Teijeiro, infectólogo del Hospital Pirovano y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) remarcó a Infobae: “El dengue hemorrágico, que afortunadamente no es muy frecuente, puede acarrear consecuencias y secuelas graves. Los pacientes tienen que estar atentos a la observación del médico, en cuanto a las indicaciones respecto a los controles y estudios que deben realizarse. Porque la forma de prevenir las complicaciones es tener un control adecuado y temprano”, indicó.
En igual sentido, el doctor Pizzi destacó que, “en algunos casos, la fiebre puede desaparecer al segundo día del inicio de síntomas, lo cual no significa el fin de la enfermedad. Mantener comunicación constante con el médico es esencial, porque puede ser necesario repetir análisis de sangre a las 48 horas para monitorear las plaquetas”, dijo Pizzi.
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¿Quiénes son los pacientes con mayor riesgo a desarrollar dengue grave?
El daño que el dengue grave puede causar está vinculado fuertemente a las llamadas enfermedades asociadas o comorbilidades. Este término describe la “mortalidad asociada” de aquellos que tienen alguna condición de salud preexistente considerada un factor de riesgo. Este es el caso de las personas que tienen diabetes, obesidad, hipertensión u otra afección cardiovascular, y también aquellas con inmunocompromiso, es decir, con sistemas inmunes más vulnerables.
El doctor Oscar Cingolani, médico cardiólogo argentino e investigador de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, describió en Infobae: “Aquellos que tienen dengue severo y una complicación (previa) del corazón, la falla multiorgánica termina produciendo ataques cardíacos o descompensaciones”, señaló.
Según las cifras difundidas por el último Boletín Epidemiológico Nacional indican que en la temporada 2023/2024 se registraron en Argentina 512 casos de dengue grave (0,2% del total de infecciones notificadas), mientras que la tasa de letalidad en Argentina es de 0,073%.
En tanto el último reporte de la Organización Panamericana de la Salud sobre la situación epidemiológica del dengue en las Américas indica que, en el 2024, los casos graves y la letalidad promedio de la región son de casi la mitad en relación a la Argentina: 0,1% de cuadros severos y 0.032% de mortalidad.
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En Brasil, que contabiliza cerca de 3 millones de infecciones por dengue en lo que va del año, la letalidad es similar al promedio de la región: 0,03%
Múltiples factores explican el aumento exponencial del dengue en las Américas, pero un ingrediente cobra especial protagonismo: el cambio climático
El calentamiento global impulsado por la suba de temperaturas inició un proceso de tropicalización en zonas inesperadas. Los datos epidemiológicos lo confirman: en ciertas áreas, como el norte de Argentina, en 2023 se registraron casos durante todo el año, cuando lo habitual era que en invierno -época de marcas térmicas más bajas que impiden al Aedes Aegypti desarrollarse y reproducirse- disminuyera la circulación del virus del dengue.
El dengue llegó para quedarse
Los cuadros severos integran un grupo pequeño frente a las miles de infecciones, pero su impacto en la salud es devastador porque puede causar “shock, hemorragia interna e incluso la muerte”, según indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos.
“El virus del dengue tiene una proteína que deja permeable al endotelio (la capa más interna de los vasos sanguíneos) y entonces, para decirlo de forma sencilla, el virus hace que la sangre que estaba en el aparato circulatorio se ´escape´ hacia otras zonas del organismo, como el espacio torácico o abdominal. Y eso es incompatible con la vida”, describió Pizzi.