Default argentino, hackers y juego sucio: la novela que enfureció al dueño de un “fondo buitre” y analizan con atención los fiscales de EEUU

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Jay Newman, un abogado conocido por su papel en la obtención de un pago de USD 2 mil millones para Elliott Management en la histórica disputa sobre la deuda argentina, se encuentra en el centro de una investigación que busca determinar cuánto de su novela de 2022, “Undermoney”, es ficción y cuánto podría estar basado en hechos reales. Según un extenso reportaje publicado por el Wall Street Journal, los fiscales están examinando la relación entre Newman y Amit Forlit, un investigador privado israelí acusado de orquestar el robo de correos electrónicos de funcionarios argentinos.

La novela de Newman presenta a un magnate de fondos de cobertura de Nueva York involucrado en un mundo de espías corruptos y mercenarios rusos, lo que ha llevado a los investigadores a cuestionar si algunos elementos de la trama podrían reflejar actividades reales. Forlit, quien enfrenta cargos de piratería informática en Estados Unidos, es sospechoso de haber robado correos electrónicos de funcionarios argentinos mientras trabajaba para un fondo de cobertura que demandó a Argentina por su deuda impaga.

La relación entre Newman y Forlit comenzó hace más de una década, cuando Forlit empezó a trabajar en la campaña contra Argentina. Según personas familiarizadas con el asunto, se pagaron 20 millones de dólares a una empresa controlada por Forlit a través de una firma consultora que trabajaba para Elliott. En una declaración de 2022, Forlit negó haber estado involucrado en hackeos.
Mientras promocionaba su libro, Newman no ha disuadido a nadie de creer que se inspiró en personas reales, algunas del mundo de la inteligencia. En un evento de firma de libros en Miami, Newman comentó que muchos de los personajes están basados en personas que conoce, aunque el fondo de cobertura corrupto en su novela no existe en esa forma exacta.
La batalla de Newman con Argentina, aunque menos llena de acción que su novela, fue igualmente dramática. Después de que Argentina incumpliera su deuda soberana en 2001, Elliott se mantuvo firme, gastando millones en una campaña legal y de relaciones públicas para obligar al país a pagar. Newman describió al fundador de Elliott, Paul Singer, como un jefe de fondo sin miedo a adoptar esta estrategia.

El caso de Argentina incluyó tácticas como convencer a un tribunal ghanés en 2012 para detener la fragata ARA Libertad de la marina argentina, con la esperanza de incautarla como activo. Este episodio fue utilizado por la entonces presidenta argentina, Cristina Kirchner, como símbolo de la avaricia de los capitalistas extranjeros.
Forlit, conocido por su éxito en obtener contratos multimillonarios, supuestamente construyó una operación de hackeo elaborada que apuntaba a funcionarios argentinos. Se dice que contrató hackers en India y otros lugares para robar correos electrónicos y documentos privados, que luego proporcionaba a sus clientes.
La investigación sobre Forlit y su conexión con Newman y Elliott continúa, mientras los fiscales intentan desentrañar la verdad detrás de las acusaciones de hackeo y su posible impacto en la disputa de deuda con Argentina.
Según explica el reportaje del Wall Street Journal, la publicación de Newman habría indignado a Paul Singer. Según afirma el matutino, en las oficinas de Elliot no se permite entrar con copias del libro ni comentar sus detalles con clientes.