4 junio, 2026

Médicos, drogas y muerte: El escándalo del fentanilo y propofol robado para fiestas VIP

Hernán Boveri y Delfina Lanusse


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político).Hernán Boveri y Delfina Lanusse enfrentan graves cargos por robar propofol y fentanilo del Hospital Italiano para “viajes controlados” en fiestas.


La medicina argentina se encuentra en estado de shock. Lo que comenzó como una investigación interna por faltantes de insumos en el Hospital Italiano ha destapado una olla a presión de excesos, negligencia y muerte. Los nombres de Hernán Boveri y Delfina Lanusse hoy no resuenan en los pasillos de quirófano por su pericia médica, sino en los tribunales de instrucción por liderar, presuntamente, un circuito clandestino de “recreación” con drogas de altísima peligrosidad.

El “Delivery” de la Muerte: Propofol y Fentanilo fuera de control

La trama es digna de una serie de suspenso oscuro. Según la investigación judicial, los médicos habrían sustraído sistemáticamente fármacos anestésicos —incluyendo el potente fentanilo y el propofol— para utilizarlos en eventos privados. Estos encuentros, denominados cínicamente como “viajes controlados”, consistían en la administración de estas sustancias a personas fuera del ámbito hospitalario para alcanzar estados de inconsciencia o euforia inducida.

La gravedad del caso escaló a niveles trágicos con el hallazgo del cuerpo de Alejandro Salazar, un joven médico residente. Salazar fue encontrado sin vida en un departamento, y las pistas conducen directamente a este circuito de fármacos robados. El uso de una bomba de infusión en un domicilio particular —el mismo aparato que se usa para mantener a un paciente anestesiado en cirugía, demuestra el nivel de desprecio por la vida que manejaba este grupo.

¿Médicos o “Pushers”? La doble vida de Boveri y Lanusse

El contraste es brutal. Por un lado, la imagen del profesional de salud en una institución de prestigio; por el otro, el organizador de fiestas donde se “ambuceaba” (asistencia respiratoria manual) a los asistentes para evitar que murieran por paro cardiorrespiratorio mientras estaban bajo los efectos del propofol.

Hernán Boveri (45) es un médico anestesiólogo de planta permanente del Hospital Italiano que el 25 de marzo fue indagado por el juez Javier Sánchez Sarmiento, del juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°48 y por el fiscal Lucio Herrera de la Fiscalia N°29.

En su declaración, según pudo saber Clarín, Boveri negó los hechos y, a través de sus abogados, refirió que realizaría una declaración por escrito. En el mismo sentido había declarado Delfina Lanusse (29), una residente del tercer año que trabajaba junto a Boveri en el centro del salud del que se habrían sustraído sustancias para uso hospitalario con fines de consumo recreativo.

Según pudo saber Clarín, Boveri se apartó de la institución médica en la que se desempeñaba hace años luego de conocerse el fallecimiento de  Alejandro Zalazar , un residente del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, del Hospital Rivadavia y de la Fundación Favaloro.

La justicia ya ha tomado medidas drásticas:

  • Prohibición de salida del país: Tanto Boveri como Lanusse tienen restringida su movilidad mientras avanza la causa 9887/2026.
  • Allanamientos: Se secuestraron dispositivos electrónicos y material médico en domicilios particulares.
  • Suspensión de cargos: El Hospital Italiano cortó vínculos con los implicados tras la confirmación del robo de sustancias.

Un vacío legal y un peligro latente

A pesar de la peligrosidad del propofol, la causa aún tramita en la justicia ordinaria debido a que esta sustancia no figura en los listados de control federal como estupefaciente tradicional. Sin embargo, la presencia de fentanilo —la droga que está diezmando poblaciones enteras en Estados Unidos— cambia el juego. La sociedad se pregunta: ¿cuántos otros “viajes controlados” están ocurriendo bajo el radar de las autoridades?