Alerta financiera: La morosidad de las familias argentinas alcanza su nivel más alto desde 2004
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El deterioro del poder adquisitivo y la heterogeneidad de la recuperación económica están pasando factura a los hogares. Según los últimos datos del sector, el atraso en los pagos de las familias trepó al 11,2% en febrero, marcando un récord de dos décadas que enciende las alarmas en el sistema financiero.
El escenario económico actual presenta una paradoja: mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran signos de actividad, el bolsillo de la calle refleja una realidad mucho más dura. De acuerdo con proyecciones de las consultoras 1816 y Eco Go, basadas en datos de la Central de Deudores del Banco Central, la irregularidad en el pago de préstamos bancarios por parte de los hogares subió del 10,6% en enero al 11,2% en febrero.
Este incremento no es un hecho aislado. Se trata del decimosexto mes consecutivo de suba, consolidando una tendencia que ha llevado a que la morosidad se multiplique por más de cuatro desde finales de 2024, cuando apenas rozaba el 2,5%.
Préstamos no bancarios y billeteras virtuales: La zona roja del 30%
Si bien los números en los bancos tradicionales son preocupantes, la situación en el segmento no bancario (donde operan financieras y algunas fintech de crédito rápido) es crítica. En este sector, el atraso en los pagos habría escalado hasta el 29,9%.
Esto significa que casi 3 de cada 10 personas que tomaron créditos a través de aplicaciones o canales no tradicionales no están pudiendo cumplir con sus obligaciones en tiempo y forma. Este segmento suele atender a los sectores más vulnerables o a trabajadores informales, quienes han sentido con mayor rigor la caída del salario real.
Factores clave del aumento en la morosidad:
- Salario real debilitado: El salario real privado registrado de enero fue el más bajo en los últimos 18 meses.
- Crecimiento heterogéneo: Sectores intensivos en mano de obra como la industria, la construcción y el comercio siguen rezagados.
- Tasas de interés: A pesar de las variaciones, el costo del financiamiento sigue siendo un escollo para quienes intentan refinanciar deudas preexistentes.
Comparativa histórica: El regreso a los niveles de 2004
Para encontrar un índice de morosidad similar, hay que remontarse a 2004, momento en que la Argentina intentaba estabilizarse tras la crisis de la salida de la convertibilidad. La diferencia sustancial radica en que, en aquel entonces, la tendencia era de descenso, mientras que en 2026 el indicador muestra una aceleración preocupante.
Mientras que las familias sufren este estrés financiero, la mora en las empresas se mantiene relativamente estable, pasando del 2,8% al 2,9%. Esto demuestra que el eslabón más débil de la cadena de pagos actual es, sin duda, el consumo minorista y el endeudamiento doméstico.
¿Qué esperar para los próximos meses?
Los analistas coinciden en que la dinámica de la morosidad difícilmente se revierta en el corto plazo. La presión de las tarifas y la inflación residual continúan erosionando la capacidad de ahorro.
Para los bancos y entidades financieras, este escenario implica un endurecimiento en las condiciones de otorgamiento de nuevos créditos, lo que podría enfriar aún más el consumo en el segundo trimestre del año. La mirada está puesta ahora en las paritarias y en la capacidad del Gobierno para frenar la erosión de los ingresos fijos, único alivio posible para una clase media cada vez más endeudada.
