El Gobierno evalúa una purga de pliegos judiciales tras el fuerte desafío de Patricia Bullrich a la Casa Rosada
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Cruce de alto voltaje en el oficialismo: Tras la rebelión de la jefa de la bancada por el veto a una candidata a jueza, recrudecen las críticas hacia los operadores de la “hermanísima” y el Ministerio de Justicia. Advierten por el alto costo político y la parálisis legislativa.
La trastienda del armado judicial de La Libertad Avanza (LLA) se ha transformado en un verdadero polvorín político. El Gobierno de Javier Milei analiza avanzar en el retiro de una nueva tanda de pliegos de candidatos a jueces, fiscales y defensores oficiales, una maniobra que profundiza al extremo la fractura expuesta en el Senado. La controversia escaló a niveles críticos luego de que la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, se plantara con firmeza y decidiera diferenciar su postura de los deseos de la Casa Rosada, desatando una guerra de acusaciones cruzadas entre la ministra-senadora y el entorno de la secretaría General de la Presidencia, comandado por Karina Milei.
El origen de este choque de planetas fue la orden presidencial de frenar la postulación de María Verónica Michelli para una vocalía judicial, justificada únicamente en su lazo de parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon, quien investigó el caso “$LIBRA”. Bullrich catalogó esta decisión como un error estratégico inadmisible que contradice las “banderas republicanas” del espacio y que expone innecesariamente al Gobierno a un severo desgaste ante su propio electorado. Al manifestar de forma taxativa que no avalará con su voto el retiro de Michelli, la líder de la bancada destapó una olla de reclamos soterrados que apunta directamente contra los estrategas judiciales de la Casa Rosada.
Bajo la lupa: Las duras críticas a Santiago Viola y los delegados de Karina
La desprolijidad y la falta de un filtro riguroso en la confección de las listas enviadas al Senado desataron un vendaval de cuestionamientos en los pasillos de la Cámara alta. En el ojo de la tormenta quedaron los principales operadores de confianza de Karina Milei, con especial énfasis en el apoderado partidario Santiago Viola —quien pisa fuerte en las decisiones del área— y el viceministro o número dos de la cartera de Justicia que secunda a Juan Bautista Mahiques. Senadores de la propia tropa libertaria y de bloques aliados no ocultan su fastidio por la falta de un “peinado” previo de antecedentes y vínculos, algo elemental en el ajedrez político-judicial.
“Hacer estallar una crisis en el bloque por un dato que se resolvía buscando el nombre en Google o consultando a una inteligencia artificial demuestra una falta de profesionalidad alarmante”, se quejó un legislador oficialista alineado con la postura de Bullrich. Desde el entorno de la “hermanísima”, sin embargo, retrucan con dureza: exigen disciplina partidaria sin fisuras y acusan a la jefa del bloque de desplegar una agenda personal con proyección a largo plazo, desafiando la autoridad del propio Javier Milei.
El fantasma de la parálisis legislativa y un alto costo político
El conflicto no es solo de carácter discursivo; sus consecuencias prácticas amenazan los acuerdos de gobernabilidad en el Senado. La parálisis se hace evidente en la Comisión de Acuerdos, presidida por el riojano Juan Carlos Pagotto, quien mantiene pisado el dictamen de Michelli por directiva expresa del ala dura de la Casa Rosada. La decisión del Poder Ejecutivo de evaluar el retiro de aún más pliegos judiciales para evitar nuevas “sorpresas” o rebeliones parlamentarias encendió las alarmas de los sectores dialoguistas, cuya asistencia es indispensable para que las iniciativas oficiales prosperen.
Diversos armadores políticos advierten que el costo de esta interna es excesivamente alto. Mientras el bloque entra en estado de deliberación permanente y se agrieta entre los “ultras” alineados con Karina Milei —como Nadia Márquez— y los defensores de los “gestos institucionales” que respaldan a Bullrich, el Gobierno arriesga su capital político en discusiones de palacio. Con el tratamiento de leyes clave en el horizonte cercano, las próximas horas y el esperado reencuentro cara a cara de los senadores este miércoles serán determinantes para medir el verdadero alcance de una crisis que amenaza con congelar el recambio de la estructura judicial del país.
