De Gabriela a Horacio y el gran enigma de Mauricio
Gabriela Michetti decidió regresar a la escena mediática luego de algunas semanas de mediatización de Horacio Rodríguez Larreta, su rival en el PRO, derivación de aquel fundacional Compromiso para el Cambio.
Mauricio Macri observa la escena: si Michetti volviera a despegar de Rodríguez Larreta, tal como es habitual, no habría motivo para una elección interna en el partido aurinegro.
Rodríguez Larreta confía en un milagro que le permitiera acortar diferencias y forzar ese comicio doméstico, su única posibilidad de revertir la historia en la que luce condenado: Michetti parece candidata, según Urgente 24
Los más allegados a Macri observan que Michetti parece mejor candidata pero Rodríguez Larreta es promesa de gestión más confiable porque es quien administra la Ciudad desde 2007.
Ganar la Jefatura de Gobierno de la Ciudad es decisivo para consolidar a PRO. No es su única problema: el siguiente consiste en renovar sus legisladores. Serán 13, ¿podrá conservarlos?
EL PRO tiene una desgracia con suerte: Proyecto Sur ya tiene 8 y no renueva ninguno. Todo lo que sume sería ganancia, apuntando a articular una coalición que le permita disputar la vicepresidencia de la Legislatura. Pero Fernando Solanas no será candidato en la Ciudad sino Claudio Lozano, que sumaría menos.
El ego de Solanas le lleva a diputar la Presidencia de la Nación, carrera en la que no tiene posibilidades, en vez de hacerse fuerte en el distrito porteño.
Volviendo al PRO, ¿Michetti o Larreta aseguran más legisladores, aún cuando ninguno de los 2 permita conservar los 13?
Probablemente ni Macri lo conseguiría en esta oportunidad pero él no será candidato en la Ciudad. No es problema suyo.
Michetti insiste en que también en eso aventaja tanto a Larreta que es innecesaria la elección interna.
Larreta exige una oportunidad.
Más allá de la especulación, por cierto que a PRO le haría muy bien una elección interna. No solamente legitimaría sus candidatos sino que le permitiría emerger como un partido de madurez interesante, algo que no ha conseguido Coalición Cívica, por ejemplo, que sigue siendo un bien de familia de Elisa Carrió.
Hasta ahora, también PRO es un bien de familia de Mauricio Macri y, en definitiva, sin elección interna ni Gabriela ni Horacio serán candidatos por derecho propio.
La Ciudad de Buenos Aires merece, y el PRO necesita, que el próximo jefe de Gobierno lo sea por derecho propio y no por gracia de Macri, porque eso es lo que diferencia a un partido político de un grupo de presión, y le concede institucionalidad en una sociedad abundante en informalidad e improvisación.
El gran tema de toda disputa interna es cómo conseguir que, luego del comicio, todos continúen dentro del mismo partido político. Cómo restañar las heridas.
¿Podría ayudar a minimizar el choque un acuerdo por anticipado de espacios de poder futuro en la Administración de Gobierno?
Que sí, que no. En cualquier habría que encontrar la forma de que, en lo doméstico, el adversario sólo fuese coyuntural. Entre Mauricio Macri y Ricardo López Murphy no lo consiguieron, ¿habrá revancha para el PRO?
Más allá de lo que suceda con Mauricio Macri en su afán presidencialista, el PRO tiene una oportunidad para consolidarse como fuerza política más allá de Macri, que sería un logro que debería ennorgullecer, si se consiguiera, al propio Macri, porque esa es la diferencia entre un político y un estadista pero ¿estaría orgulloso el líder mencionado?
Por ejemplo, Juan Perón no pudo o no supo o no quiso hacerlo. Y por eso el peronismo padeció desde Héctor J. Cámpora a María Estela Martínez…
En fin, es hora de decisiones