Milei les gritó “chorros” y “corruptos” a los periodistas que le preguntaron por Adorni (entre ellos a Ricardo Mangano)
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Javier Milei defendió desde el arranque a Manuel Adorni antes de que el jefe de Gabinete arranque con su exposición ante los legisladores. Cuando se dirigía hacia los palcos por uno de los pasillos del Congreso, rodeado tumultuosamente por los funcionarios de su gabinete, uno de los periodistas acreditados llegó a preguntarle “por qué lo sostiene a Adorni”. “¿Es corrupto?”, le preguntó el cronista y Milei se enojó: “corruptos son ustedes”.
El Presidente llegó a su silla cuando sonaban las estrofas del Himno Nacional Argentino en el recinto y Lilia Lemoine izaba la bandera. Adorni había ingresado apenas un minuto antes, a las 10:45, mientras la bancada oficialista lo arengaba enardecida.
Desde los palcos, lo aplaudían Javier y Karina Milei, acompañados por los ministros Luis Toto Caputo, Sandra Pettovello, Diego Santilli, Juan Bautista Mahiques, Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva, Mario Lugones, Federico Sturzenegger y el titular del Banco Central, Santiago Bausili. También se ubicó en ese espacio el asesor Santiago Caputo, cuyo respaldo a Adorni era medido y pesado con rigor por la hermana presidencial en el marco de la interna que mantiene con el consultor.
El presidente se retiró tras el discurso inicial de Adorni, que se extendió más de una hora y media, y en el pasillo volvió a enfurecer con los periodistas que le preguntaron cómo evaluaba la presentación del jefe de gabinete. “Chorros”, les gritó, fuera de sus cabales. Ante eso, algunos cronistas le reclamaron que reabra la sala de periodistas de la Casa Rosada, entre ellos a nuestro director de Compacto Político, Ricardo Mangano
Antecedentes de un conflicto sistemático
Este nuevo ataque no representa un hecho aislado, sino que se inscribe en una escalada de decisiones que buscan limitar el trabajo de los medios de comunicación. El antecedente más inmediato y simbólico fue el cierre definitivo de la histórica sala de periodistas de la Casa Rosada. Aquella medida dejó a los acreditados permanentes sin un lugar físico para realizar su labor profesional en la sede del Poder Ejecutivo, marcando el inicio de una gestión caracterizada por la distancia y el choque frontal con los cronistas.
