¿Quo Vadis Oyarbide?
No parecieran existir, o por lo menos no se han manifestado públicamente, agravios de índole técnico-procesales por la decisión del juez Norberto Oyarbide de liberar al gremialista Gerónimo “Momo” Venegas el pasado sábado (12/02) previa fianza de medio millón de pesos. Sin duda se debió a razones estrictamente jurídicas y bien fundamentadas.
Sin embargo, a nadie puede escapársele la formidable presión social ejercida por el gremialismo peronista, muy unificado por ciierto cuando golpean esas puertas a pesar de sus públicas diferencias, haya sido el factor, o por lo menos un factor determinante, que precipitó la decisión de un juez por demás controvertido y demasiado proclive a actuar atendiendo las relaciones del poder político de turno.
El llamativo procedimiento, o sus formas, que comenzaron con la detención de Venegas, sin procesamiento, y su inmediata liberación, vuelve a poner al juez Oyarbide en una situación nada envidiable.
Porque el juez, tomada la declaración indagatoria, cuanta con 10 días para delimitar su la situación procesal del imputado, procesándolo, sobreseyéndolo o dictándole la falta de mérito. El tiempo pasa y los plazos se acercan. Oyarbide deberá tomar una decisión más pronto que tarde.
Pareciera claro que las últimas dos opciones simplemente no son viables. ¿Cómo justificaría Oyarbide que, una semana luego de detenerlo, no existen pruebas para continuar el proceso judicial contra Venegas? Simplemente no lo puede hacer. O no lo puede hacer sin riesgo de, como mínimo, ser destituido como juez por el Consejo de la Magistratura donde se acumulan los pedidos de juicio político para su remoción. Es dable pensar que allí no terminarían las penurias del entonces ex magistrado quien debería afrontar varios planteos penales y civiles.
Por lo tanto, solo se puede esperar el procesamiento del “Momo, extremo que nuevamente pone al Juez en una muy incomoda situación, excelentemente relatada por Horacio Minotti para su portal Puntojus que a continuación reproducimos:
“Oyarbide procesará a Venegas, aunque todavía no decide si lo hará con o sin preventiva"
por Horacio Minotti
Puntojus
El juez tiene a la firma dos modelos de resolución que deberá estudiar y elegir. En ambos, se decreta el procesamiento del titular de la UATRE Gerónimo ‘Momo’ Venegas por la causa de la mafia de los medicamentos. Sin embargo en uno se le dicta la prisión preventiva siguiendo el modelo que se aplicó con Juan José Zanola, y en el otro se le permite al sindicalista permanecer en libertad durante el proceso.
Sobre el escritorio de Norberto Oyarbide hay dos modelos de resolución a partir de la indagatoria que se le tomó el viernes pasado a Gerónimo Venegas en la causa de la mafia de los medicamentos. Los dos ejemplares tienen una parte idéntica y otra diferente. El primer caso es porque en ambas se decreta el procesamiento del líder sindical, con lo cual indefectiblemente el mismo quedará en calidad de procesado, considerando el juez que existe semiplena prueba de la comisión del delito del que se lo acusa.
Sin embargo, la diferencia entre los modelos de resolución es muy importante en términos judiciales y políticos, habida cuenta de los hechos que se suscitaron la semana pasada tras la abrupta y poco convencional detención de Venegas. Uno de los modelos sigue la línea que se estableció con otro sindicalista, el bancario Juan José Zanola, es decir, la prisión preventiva, lo cual puede aparejar otro descalabro social como los jueves (10/02) y viernes (11/02) pasados.
El segundo modelo de procesamiento es ‘sin prisión preventiva’, el cual minimizaría el conflicto y daría un poco de aire político a Oyarbide. Sin embargo, firmar esta segunda resolución complica jurídicamente al juez. Si previo a procesarlo, lo mando a detener con semejante montaje escénico, lo incomunicó y solo lo liberó por presión social y del fiscal Luis Comparatore, es porque creía en la posibilidad de fuga de Venegas. De lo contrario su disposición debería ser leída como arbitraria y eminentemente política.
Cuanto más deberá entonces sospechar la posibilidad de la fuga de Venegas después de procesarlo, con lo cual dictar la resolución sin aplicar prisión preventiva sería altamente contradictorio con las medidas de la semana pasada, totalmente incoherente. Pero a la vez, ordenar la prisión preventiva, complicaría severamente la vida de Oyarbide en términos político-sociales.
El histriónico magistrado da una muestra más de como hundirse en el propio berenjenal. Como consecuencia de sus propias acciones, no tiene una salida que le permita quedar indemne después de semejante movida”.
NOTA: El título de esta nota está en latín y significa “a dónde vas”. Dicha expresión alude a las palabras “Quo Vadis, Domine” (“¿A dónde vas, Señor?”) que, según la leyenda y la tradición, fueron pronunciadas por el apóstol Pedro mientras huía de Roma para ponerse a salvo de la persecución de los cristianos por orden del emperador Nerón. Ante la pregunta, Jesús responde: “Voy a ser crucificado en Roma por segunda vez porque mis propios discípulos me abandonan”. Avergonzado de su cobardía, Pedro regresa a Roma para afrontar su destino: el martirio.