Del Sel: "Reutemann dice que le dé para adelante"
"Estoy a mil", dice Miguel del Sel con una sonrisa forzada. Y no parece ser broma: mientras él baja las escaleras desde la habitación de su hotel porteño, sus asesores los esperan para consultarlo sobre el color de los afiches y la agenda de campaña. Sobran los papeles con apuntes sobre propuestas de gestión y las entrevistas que se suceden casi sin parar. Para colmo, la maratón de shows de despedida del grupo Midachi le insumirá los fines de semana hasta que termine mayo, a riesgo de perder valioso tiempo en su intento por instalarse como candidato a gobernador de Pro en Santa Fe.
Bronceado y bien peinado, Del Sel no parece preocupado. "Está todo bien. Combino la leche, la harina, los huevos y la pasión por lo que hago", dice Del Sel mientras se sienta en un sillón. Bromea con la cantidad de tomas que le saca el fotógrafo de La Nacion, y cuenta que ya eligió la música de su campaña: "Todo o nada" de Rubén Blades. Recita la letra: "La definición del fracaso ha sido siempre el no tratar. A partir de eso podés empezar a preguntar", desafía, mientras su manager, Raúl Fernández, lanza un estiletazo: "Ya es político, aprendió a mentir".
Del Sel se prepara, según dicen en su entorno, para una campaña "casa por casa". Amarillo Pro, pero sin exagerar. Con Mauricio Macri, pero basado más en su carisma personal más que en su pertenencia a Pro.
Dispuesto a relajarse, dice que ahora con las mujeres "la cosa es más difícil", porque los asesores le piden no acercarse a las tentaciones. "Y eso que estoy buscando primera dama", dice, no demasiado convencido.
Cuenta un día de intensa campaña como los que ha venido teniendo: recorrida por fábricas, besos y más besos a señoras en barrios humildes, encuentros y entrevistas en medios de comunicación locales. Ya lleva 24 ciudades y pueblos pequeños, aunque le quedan unas cien más. "Me tienen 14 horas por día a agua y café. Pero tengo feeling con los más pobres, que son los que más sufren", afirma.