5 abril, 2025

Molesto, Macri medita su vínculo con el Gobierno

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Enojado de a ratos y perplejo la mayoría del tiempo, Mauricio Macri medita por estas horas sus pasos futuros en el problemático vínculo de su gestión con el gobierno nacional, que esta semana vivió nuevos capítulos de tensión y disensos. No hay intención aún de romper lazos con la Casa Rosada , pero la paciencia -dicen a su lado- está comenzando a agotarse.
El virtual emplazamiento a la administración porteña para que como máximo en un mes se haga cargo de los subterráneos sonó a advertencia a principios de semana. La quita de subsidios a las autopistas y el alumbrado de calles y avenidas porteñas, anunciado el viernes por los ministros Julio De Vido y Amado Boudou, enfureció a buena parte del gabinete macrista y sembró dudas sobre el futuro de la relación de "diálogo constructivo" con la Casa Rosada que Macri y sus ministros pregonan como un mantra desde que Cristina Kirchner obtuvo su reelección por un amplio margen.
Molesto con lo que ya considera parte de una estrategia para desgastarlo, Macri citó para hoy al mediodía a varios de sus hombres de confianza. El análisis técnico de las medidas que va tomando la Casa Rosada en materia económica y las respuestas políticas a una ofensiva que también incluyó la ardua disputa por el poder en las elecciones de ayer en Boca Juniors serán los principales puntos por discutir.
"Mauricio se da máquina con todo lo que pasa. Por momentos, se enoja, pero la estrategia va a seguir siendo promover el diálogo", dijo a LA NACION un ministro. "Es un momento raro, de transición, pero no vamos a entrar en la dialéctica de confrontar que nos proponen. La agresión es un problema de ellos", agregó otro ministro de consulta diaria del macrismo.
El gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba y el secretario de Gobierno, Marcos Peña, siguen apostando a fortalecer la imagen dialoguista de Macri de cara a 2015, con un argumento simple. "La gente nos votó a ambos para que nos pongamos de acuerdo", sostienen en el ala menos confrontativa. "Mauricio no se enoja porque lo insulten, separa lo sentimental de lo político y se concentra en lo técnico", afirmó a LA NACION el jefe de los diputados de Pro, Federico Pinedo (Capital).
De todos modos, otros dirigentes del macrismo hicieron oír su descontento. "Más allá de los esfuerzos que hacemos, las señales que vienen desde el oficialismo me ponen un poco pesimista", agregó el ministro de Economía porteño, Néstor Grindetti, que en un brindis efectuado el viernes pasado habló de un "matrimonio con problemas" en referencia al vínculo con la Nación.
Más duro, el futuro vicepresidente de la Legislatura porteña, Cristian Ritondo, la emprendió contra Boudou por sus ataques verbales contra Macri. "El ministro se caracteriza por meter debajo de la alfombra los problemas profundos del país, y olvida que los resultados electorales no son un cheque en blanco", afirmó. Más diplomático, Pinedo coincide en que "Boudou nos ataca porque cree que así le cae simpático a la Presidenta", pero distingue a De Vido, "el más realista" de los negociadores del Gobierno.
CHANCES A FUTURO
Más allá de los matices, en el macrismo subyace otro debate: si la cercanía actual al gobierno nacional influirá o no en las chances electorales de Macri en el por ahora lejano 2015. "La estrategia es la correcta. No hay que pelearse ahora porque hay que gestionar", repitió otro dirigente de peso en la estructura nacional. De todos modos, otros dirigentes cercanos a Macri le advierten sobre los riesgos de esa postura. "No lo veo bien. Si a Cristina le va bien, la van a seguir votando a ella. Y si le va mal, la gente buscará un opositor consecuente", afirmó a LA NACION uno de los mejores amigos que Macri tiene en el PJ disidente.
Enfrascado durante la jornada de ayer en la pelea por recuperar el control de Boca Juniors, Macri está más desconfiado que de costumbre. La relación con el Gobierno está en el centro del debate..

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