Caso Lebbos: A 20 años del crimen que sacudió el poder, Tucumán aguarda una sentencia histórica
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Tras dos décadas de impunidad y encubrimiento, la justicia decide la condena contra César Soto, ex pareja de Paulina.
El 26 de febrero de 2006, la desaparición de Paulina Lebbos marcó una herida abierta en la sociedad tucumana que, 20 años después, aún busca justicia plena. Tras una larga cadena de encubrimientos que involucró a las más altas esferas del poder político y policial de la provincia, este 6 de mayo el tribunal dictará sentencia en el cuarto juicio de la causa, poniendo el foco sobre el principal sospechoso: su ex pareja.
El proceso judicial actual tiene como protagonista a César Soto, acusado de homicidio agravado. A lo largo de las más de 15 audiencias y el testimonio de 40 testigos, la querella ha sostenido que Soto es una pieza clave en el rompecabezas de violencia que terminó con la vida de la estudiante de comunicación.
Este juicio representa el intento definitivo por cerrar un capítulo de horror que incluyó cuatro procesos previos, nueve condenados por encubrimiento y decenas de imputados por falso testimonio. La fiscalía busca demostrar que, más allá de la red de protección que rodeó al caso durante años, existe una responsabilidad material directa en el círculo íntimo de la víctima.
Un crimen que cambió la historia política de Tucumán
El Caso Lebbos no fue solo un femicidio; fue el detonante que expuso la connivencia entre el poder político y la policía. Durante años, la lucha de Alberto Lebbos, padre de Paulina, se convirtió en un símbolo de resistencia frente a un sistema judicial que parecía diseñado para proteger a los hijos del poder (los denominados “hijos del poder” vinculados al entonces gobernador Alperovich).
La sentencia del próximo 6 de mayo no solo determinará el futuro de Soto y de Sergio Kaleñuk (hijo de un ex asesor de Alperovich, también bajo la lupa), sino que pondrá a prueba la integridad del sistema judicial tucumano. Para la familia y las organizaciones de derechos humanos, no se trata solo de una condena individual, sino de un mensaje contra la impunidad estructural que ha reinado por dos décadas.
Hacia una sentencia definitiva
A pesar de los años transcurridos y el desgaste de las pruebas, el tribunal integrado por los jueces Rafael Macoritto, Dante Ibáñez y Diego Lammoglia tiene en sus manos la posibilidad de brindar un cierre parcial a una de las causas más dolorosas de la Argentina moderna. La sociedad tucumana, que ha salido a las calles durante 20 años en marchas de silencio, espera que esta vez el veredicto esté a la altura de la verdad.
El caso Paulina Lebbos sigue siendo el recordatorio más crudo de cómo la manipulación de una escena del crimen y la protección política pueden retrasar la justicia, pero no necesariamente enterrarla para siempre.
