4 junio, 2026

Escándalo en Diputados: Legislador opositor calificó de “borderline” a Javier Milei y desató la furia de los libertarios

araujo hernandez

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Un duro cruce verbal paralizó el recinto luego de que un diputado utilizara su profesión médica para diagnosticar al Presidente.

El clima de polarización en el Congreso de la Nación alcanzó un nuevo pico de tensión durante la última sesión en la Cámara Baja. Mientras las bancadas dirimían la votación por las reformas del régimen de subsidios energéticos, el debate legislativo descarriló hacia el plano de las descalificaciones personales cuando el diputado peronista Jorge Neri Araujo Hernández apuntó de forma directa contra la salud mental de Javier Milei, definiéndolo como un paciente con rasgos de personalidad “borderline” (trastorno límite de la personalidad).

Haciendo valer su condición de profesional de la medicina, el legislador de la oposición estructuró su discurso criticando las formas y las reacciones del jefe de Estado ante los disensos políticos. El inesperado abordaje clínico en pleno recinto transformó de inmediato una discusión técnica sobre tarifas en un violento choque de reproches, quebrando los carriles de la convivencia parlamentaria habitual y obligando a las autoridades de la mesa a pedir orden de manera reiterada.

“Como psiquiatra forense que soy, pido que cuiden al Presidente, porque es un borderline, que hoy está en la realidad y mañana está en la irrealidad. Miren si se queda en la irrealidad hablando con Conan o las fuerzas del cielo…”, dijo Araujo Hernández sobre el cierre de su turno.

La contraofensiva libertaria en el recinto

La respuesta de los representantes del oficialismo no se hizo esperar y adquirió un tono de extrema virulencia. El diputado de La Libertad Avanza, Santiago Santurio, un hombre de estrecha confianza en el armado político de la Casa Rosada, tomó la palabra para repudiar los dichos de Araujo Hernández, acusándolo de “revolear diagnósticos psiquiátricos” sin rigor ni ética profesional con el único fin de esmerilar la figura presidencial.

Entre gritos cruzados que emanaban de los diferentes bloques, la bancada oficialista devolvió las críticas con acusaciones directas hacia la oposición, al grito de “¡Psiquiátricos son ustedes!”. Santurio remarcó que la utilización de términos médicos como herramientas de descalificación partidaria constituye una falta de respeto no solo a la institución presidencial, sino también a todas las personas que verdaderamente atraviesan y padecen problemáticas asociadas a la salud mental.

Tensión en aumento y el rol de las jefacturas de bloque

Cuando la sesión amenazaba con empantanarse definitivamente de cara a las siguientes votaciones, los jefes de las principales bancadas debieron intervenir para calmar los ánimos. El jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, ensayó una feroz defensa del accionar de su legislador, argumentando que las declaraciones se daban dentro del marco de la libre expresión política y cuestionando la susceptibilidad del oficialismo ante las críticas metodológicas de la gestión gubernamental.

De inmediato, con la sesión muy caliente, pidió hablar Germán Martínez. El jefe de bloque de Unión por la Patria tuvo una intervención corta, pero muy dura y hasta se metió en la interna entre Santiago Caputo y Karina Milei, que en los últimos días tuvo un nuevo capítulo con la aparición de cuentas supuestamente vinculadas a Martín Menem que critican al asesor presidencial.

“Presidente, hablamos de los negocios de Tierra del Fuego y saltó el diputado de un asesor presidencial que tiene intereses creados en el puerto de Tierra del Fuego”, dijo Martínez.

Dirigió la mirada a Santurio y siguió. “Estimado, mándele saludos al asesor presidencial. Dígale que firme los actos administrativos, porque bien que cuando andaban juntitos como novios con la otra banda del gobierno acá no se le decía nada y los únicos que lo criticábamos a tu jefe, Santiago Caputo, ladrón de guante blanco, a ese, solamente lo criticábamos nosotros”, exclamó Martínez.

“¡Atorrante!”, concluyó el nuevo cruce de una sesión que ya había dejado un escándalo al comienzo, cuando el oficialismo logró bloquear un pedido de informes a Manuel Adorni.

El tenso episodio expone el nivel de hostilidad y el quiebre de los puentes de diálogo que atraviesan las fuerzas políticas en el Parlamento. Con las reformas clave del Ejecutivo en juego y un calendario legislativo que presagia debates cada vez más sensibles, la discusión en torno a las formas y la investidura presidencial promete seguir dominando la agenda discursiva de un Congreso fracturado.