4 junio, 2026

Escándalo internacional: Estados Unidos le revocó la visa a un exfuncionario argentino vinculado a la pesca ilegal china

pablo ferrara

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El Departamento de Estado sancionó a Pablo Ferrara Raisberg tras su polémica intervención para favorecer a un buque pesquero extranjero.

En un fuerte movimiento de presión diplomática, el Gobierno de los Estados Unidos anunció la cancelación del visado de 24 personas vinculadas a actividades de pesca ilegal en zonas marítimas exclusivas globales. Entre los sancionados por el Departamento de Estado se encuentra Pablo Ferrara Raisberg, el exrepresentante del Ministerio de Relaciones Exteriores ante el Consejo Federal Pesquero, quien debió abandonar su cargo en la administración nacional tras quedar en el foco de la tormenta por presunto lobby a favor de capitales asiáticos.

La drástica resolución de Washington apunta directamente contra aquellos considerados como “responsables, cómplices, facilitadores o beneficiarios de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR)” en el Atlántico Sur. El caso que detonó la sanción contra el exfuncionario argentino se remonta a su polémica e intimidatoria intervención telefónica para evitar el regreso y la penalización de un buque pesquero de bandera argentina pero de capitales e influencia china, el cual operaba fuera de los márgenes permitidos.

La trama del buque pesquero y la codiciada merluza negra

El epicentro del conflicto radica en las operaciones del buque Tai An, propiedad de un empresario de origen chino, que fue detectado capturando de manera intencional y sin la cuota autorizada merluza negra, una de las especies marinas más cotizadas, protegidas y escasas del mundo. Según especialistas en conservación marina, la embarcación realizó una captura abiertamente ilegal al violar las normativas vigentes en el Mar Argentino, donde solo se permite extraer un cupo máximo de 3.700 toneladas anuales de esta especie.

El valor de mercado de la merluza negra en los puertos internacionales puede alcanzar cifras siderales, estimándose en hasta USD 30.000 la tonelada. Al revelarse que desde los despachos oficiales se ejercieron presiones indebidas y llamados de tono intimidatorio contra las áreas de coordinación y fiscalización pesquera para asegurar que el barco continuara navegando en zona de veda, se desató una profunda crisis institucional que forzó la renuncia de Ferrara Raisberg al Palacio San Martín.

Presión de Washington y coletazos en la política exterior

La medida adoptada por los Estados Unidos expone la creciente preocupación de las agencias norteamericanas por el avance de las flotas pesqueras patrocinadas por el gigante asiático en la periferia de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Argentina. Desde el Departamento de Estado remarcaron que el uso de sanciones de visado es una herramienta clave para combatir la corrupción y la depredación de recursos marítimos soberanos que alteran el comercio legal y la seguridad ambiental.

A nivel local, el escándalo ya había generado un fuerte sismo dentro de la Cancillería, provocando el alejamiento de técnicos históricos de las áreas de control y apurando la salida del propio Ferrara. Con esta sanción internacional, el expediente de la pesca ilegal china en la Argentina escala de un conflicto administrativo doméstico a un caso testigo de las tensiones geopolíticas entre las dos principales potencias del planeta por el control de los recursos naturales del Atlántico Sur.