5 abril, 2025

Policías corruptos: la trama de comisarios y el teléfono secreto detrás de un falso allanamiento para robar cocaína

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Fue, según la Justicia federal, una clásica jugada sucia, algo que solo un veterano del hampa puede hacer, no importa el bando para que juegue.

Para ejecutarla con éxito hace falta saber mentir. Y para mentir, hace falta conocer las reglas. La jugada consistió de dos movimientos: uno en el bunker, otro en un escritorio policial.

El primero ocurrió el 7 de junio de 2020 en la calle Cachimayo al 1900 en la zona de Parque Chacabuco, en un supuesto taller mecánico. El subteniente Héctor Daniel Luna y el principal José Rubén Mujica, policías de la Bonaerense, llegaban con gritos y una supuesta orden del Juzgado Federal N°3 de Morón, con un expediente con fecha de 2019. Buscaban dinero. Como no había, se llevaron otra cosa: dos kilos y medio de cocaína, más de siete kilos de sustancias de corte que estaban en el lugar. Sin embargo, la performance no les funcionó. Un vecino, sorprendido, llamó al 911. La Policía de la Ciudad llegó poco después. Dos efectivos porteños de la Comisaría 7B confrontaron a sus colegas: los bonaerenses decían ser de una brigada de Drogas Peligrosas de Lomas de Zamora, aunque estaban vestidos de civil. Todo parecía raro. Y todo, principalmente, apuntaba a Mujica.

Las mentiras eran lo de menos. Los policías porteños notaron que había un auto civil estacionado en la vereda, un Chevrolet Prisma sin patentes atornilladas y con los vidrios polarizados, supuestamente atribuido a Mujica. Sentado en ese auto estaba un hombre muy llamativo, Danny U., poco más de 30 años, oriundo de Lima. Danny hacía de campana esa tarde: Mujica y Luna aseguraron que era “un informante”. Danny le dio un nombre falso a los policías de la Ciudad, tal vez porque tenía un pedido de captura activo, según documentos judiciales a los que accedió Infobae. También estaba Teófilo, un pariente de Danny, con una Beretta 9 milímetros al cinto. Teófilo tenía antecedentes, había pasado un tiempo preso en un penal federal a comienzos de la década pasada. Su pistola también tenía pedido de captura por robo. Teófilo dijo ser “El Buche”. Hasta dio un DNI y el nombre de un joven mucho menor que él, ninguno combinaba.

Cachimayo al 1900, la esquina donde ocurrió el procedimiento.Cachimayo al 1900, la esquina donde ocurrió el procedimiento.

El juez federal Sebastián Casanello los procesó un mes más tarde por los delitos de narcotráfico y privación ilegítima de la libertad, luego fueron elevados a juicio en el Tribunal Federal N°4. Se le denegó la excarcelación a Mujica el 21 de diciembre pasado tras una clara oposición del fiscal Abel Córdoba. Entre sus motivos había uno muy sencillo: la causa a cargo de Casanello y su equipo continuaba. Los policías de La Matanza, según las sospechas de la Justicia federal, no lo habían hecho solos.

El 30 de diciembre, Casanello procesó sin prisión preventiva a Ávalos y Rodríguez, con embargos de dos y diez millones de pesos cada uno, además de ordenar que se prohíba su salida del país por diversos delitos como complicidad con el narcotráfico, privación ilegítima de la libertad bajo simulación de una autoridad pública, ayudar a eludir una investigación penal, todo agravado por su rol de policías, en una causa en la que intervino el fiscal Carlos Rívolo. Para Casanello, ambos jefes son cómplices.

Sebastián Casanello, juez de la causa (Adrián Escandar)Sebastián Casanello, juez de la causa (Adrián Escandar)

“No, mire doctor… No es habitual, no es habitual que salga con la fecha equivocada. No es habitual, no se trabaja así. Pero tiene que entender doctor que somos seres humanos, y que a veces nos equivocamos”, aseguró Ávalos ante la pregunta de Rívolo. “No bueno, pero es que… ¿Cuál dice, el recibo este del juzgado? No sí, lo firmé yo, ehhh… lo firmé yo porque supuestamente… Rodríguez estaba dando vueltas y eso se tendría que haber llevado el lunes, entonces yo ya lo dejé confeccionado para llevarlo. Igual es indistinto que lo haya firmado Rodríguez, pero bueno el tema era sacarla rápido… y lo firmé yo el recibo”, continuó.

Mujica, efectivamente, tenía una orden del Juzgado Federal N°3 de Morón para realizar no un allanamiento, sino tareas de inteligencia en una causa narco: se encontró en otro vehículo en la escena. La orden estaba vencida hace seis meses.

Droga y billetes encontrados en los allanamientos a "Verdura". Droga y billetes encontrados en los allanamientos a “Verdura”.

También hablaba con “El Cholo”, el alias de Teófilo, el hombre de la Beretta robada. El 3 de junio a las 14:31, Mujica, vía audio de WhatsApp, consulta: “¿Podrá ser que se pueda organizar alguna entrega o algo para cortar a alguno, para que oxigenen acá? Si se puede, ¿puede ser?” “El Cholo” le responde: “Estoy en eso”. Se le encontró también otro teléfono donde habla durante varios días con Rodríguez sobre procedimientos “para bajar un boli en Celina”. Hablaron, incluso, el 7 de junio, con varias llamadas y mensajes, el principal le envía sus ubicaciones en la Autopista Perito Moreno, sobre Amancio Alcorta. El teléfono de Rodríguez, asegura el procesamiento, reveló gran cantidad de mensajes y contenido borrado.

El libro de guardias de la DDI de La Matanza, al ser analizado, no habló del operativo en Cachimayo. El Juzgado Federal N°7 también pidió información a sus pares en Morón. No había nada en la causa sobre el narco-taller, que cambió de jurisdicción con el personal. “El personal actuante de la DDI de Lomas de Zamora no comunicó al juzgado su traspaso a La Matanza ni el juzgado autorizó la continuación de las diligencias a esa última dependencia. El juzgado no fue informado de la utilización de ‘informantes’”, aseguró en su contestación. Era la única causa federal que los policías tenían entre sus manos. No hay, por lo pronto, un vínculo entre el negocio de “Verdura” y el falso procedimiento en la calle Cachimayo.

Hay mensajes mucho más curiosos entre el comisario inspector Rodríguez y Mujica, aparentes códigos sobre “llenar la heladera, tuya y mía”. El 7 de junio, el día del falso allanamiento, Mujica le lanzó a Rodríguez: “Papi, dale, dale, dale, activá, activá, activá. Que recién me llamaron para, para sacar unas fotos de tu trabajo, TU TRABAJO, TU TRABAJO”.