4 junio, 2026

El violento exabrupto de Caputo contra quienes piden devaluar: “dan ganas de cagarlos a patadas en el culo

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político).Luis Caputo arremetió brutalmente contra economistas y exportadores que exigen devaluación, ratificando el esquema cambiario actual en la Bolsa de Rosario.


El clima de calma chicha que el Gobierno intenta proyectar sobre el mercado cambiario saltó por los aires en la Bolsa de Comercio de Rosario. Lo que debía ser una disertación técnica sobre la hoja de ruta económica de la gestión de Javier Milei, terminó convirtiéndose en un ring dialéctico. El Ministro de Economía, Luis Caputo, abandonó las formas diplomáticas y lanzó una frase que ya recorre los despachos de la City porteña y las terminales agroexportadoras con un tono de amenaza explícita.

La frase no fue un desliz, sino una descarga de frustración ante el pedido recurrente de un salto en el tipo de cambio oficial. “A los que piden devaluar me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo”, sentenció el jefe del Palacio de Hacienda. Con estas palabras, Caputo busca cerrar de forma autoritaria la discusión sobre el crawling peg del 2% y la brecha cambiaria, dejando claro que el Gobierno no cederá a las presiones de los sectores que ven con preocupación el atraso del dólar.

Para el Ministro, quienes exigen una devaluación son “especuladores” que atentan contra el proceso de desinflación, el cual considera el activo político más preciado de la administración libertaria. Esta reacción visceral pone de manifiesto la tensión acumulada entre el Ejecutivo y el sector agroexportador, que demora la liquidación de la cosecha gruesa a la espera de un mejor precio.

Blindaje al esquema económico y rechazo a la salida del CEPO

Detrás de la agresividad verbal se esconde una decisión política inamovible: no hay devaluación a la vista. Caputo reafirmó que el esquema de “emisión cero” y la absorción de pesos son los únicos pilares que garantizan la estabilidad. Según su visión, un salto cambiario ahora no solo dispararía la inflación, sino que destruiría la incipiente recuperación de los salarios reales que el Gobierno jacta haber logrado en los últimos meses.

El mensaje a los inversores y el campo

La violencia del mensaje dejó un sabor amargo en Rosario. Mientras algunos sectores ven en esta firmeza una garantía de que no habrá volantazos, otros interpretan el exabrupto como una señal de debilidad o desesperación ante la falta de dólares en las reservas del Banco Central.